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3/29/2010

¿Funciona el Análisis Técnico? (tercera y última parte)

En estas dos últimas semanas he comentado cuáles son los retos que yo pienso que de verdad tiene el análisis técnico, más allá de lo que todos sabemos de la auto profecía y esas cosas que te venden en cualquier curso.

En primer lugar comentaba que el primer problema está en el analista y no en el análisis. En segundo lugar insistía en la falta de método.

El tercer combate, y probablemente el que a mi más me desagrada, tiene que ver con la manía que tienen los técnicos de rodearse o de acercarse a un aura de misticismo esotérico.



Me explico: Las teorías de la opinión contraria, de seguir al dinero inteligente, los patrones chartistas, los indicadores estadísticos, la teoría de dow, los soportes, las resistencias, las velas japonesas... son técnicas que tienen una explicación detrás, ya sea financiera, matemática o, sobretodo, desde el punto de vista de la psicología. Una explicación que además tiene sentido, es lógica y normalmente sencilla de entender: lo escuchas y no te exige un acto de fe creértelo.

Sin embargo, es muy normal ver analistas técnicos que opinan que se pueden aplicar reglas de la física, o de las matemáticas exactas o técnicas que rozan la astrología, como los ciclos solares o el movimiento de los planetas. Hay muchísimos ejemplos: Gann y su manía de creer que podía aplicar la geometría a los mercados,las teorías de ciclos (y no hablo de la escuela austríaca, sino de los que dan duraciones de las tendencias sin explicar de dónde vienen sus cifras o lo que es peor, con explicaciones surrealistas como Wilder y sus ciclos lunares)... Hasta Murphy, en su gran manual de Análisis Técnico, sugería que las tendencias siguen la primera ley de Newton... Es posible que así sea, pero no creo que sea por las mismas razones que aseguraba Newton. Es más, no hay más que enterarse un poco de cómo fue la vida de Newton para saber lo bien que se le daba la bolsa (lo digo en tono irónico, claro).

La verdad es que el gráfico, junto a la Biblia, es el mejor lugar para buscar relaciones y mensajes ocultos que no tienen ningún sentido real. A posteriori funcionan casi todas las líneas que dibujemos... Y si nos ponemos a buscar ciclos y correlaciones, podemos encontrar todo tipo de códigos secretos. ¡Que la correlación entre el futuro del Mini S&P y el precio de la mantequilla de Pakistán sea perfecta no significa absolutamente nada de nada! Sin embargo no faltará el que establezca un ciclo perfecto de 3,895 años que coincide con el logaritmo neperiano de la media de crecimiento del cuerno de las vacas suizas y que explica las tendencias laterales de los últimos 200 años....

Hay que reconocer que incluso la teoría de las ondas de Elliot exige bastante fe... especialmente cuando el análisis de las ondas da un paso más allá y asegura no solo que puede predecir qué movimiento se desarrollará sino que puede predecir cuándo se producirá en el tiempo.

Ojo y que quede claro, que yo no estoy criticando a los que creen en esa forma de hacer análisis. Imagino que si la luna es capaz de mover todos los mares de la tierra, pues es creíble que algo influirá en el comportamiento del especulador. Eu non creo nas meigas, pero habelas, hainas. Lo que estoy diciendo es que, por ahora, estos análisis tienen de científico lo que el Doctor Octopus tiene de superhéroe.

Con toda esta parafernalia esotérica es muy complicado que a uno le tomen en serio y, claro, da muy mala fama al análisis técnico. Lo cual influye también en el primer problema que comentaba en la primera entrada de estos posts.

Que mola mucho averiguar una teoría que relaciona la velocidad de crecimiento medio de todas las plantas de la tierra con la posibilidad de arbitraje en el futuro del BBVA, pues sí, es verdad. Que mola muchísimo más que pasarte un mes estudiando los fundamentales de la acción. Pues también. Pero que cuando se lo cuentes al gestor de un fondo importante o a un gran cliente y se parta de risa de ti... pues eso ya no mola tanto.

Así que pienso que el analista técnico debería separarse de estos métodos a los que podríamos poner un nuevo nombre, como análisis esotérico, por ejemplo, y separarlos definitivamente de cualquier manual o curso de análisis técnico serio.

El cuarto y último verdadero problema del análisis técnico, siempre por supuesto desde mi punto de vista, es que hay otros análisis que funcionan. Si no funcionasen, todo sería más sencillo. Pero como hay técnicas que funcionan, lo normal será elegir aquella que más dinero da y por tanto, desechar el resto.

Por último, como epílogo, pienso que es un problema seguir considerando que los problemas del análisis técnico sean “los de siempre”. Creo que los típicos de todos los libros y cursos ya están más que superados. Por ejemplo, a mi me pueden venir a contar todos los estadistas del mundo que las tendencias no existen en los mercados de valores y que el mercado sigue un paseo aleatorio, yo no me lo voy a creer, porque he visto con mis ojos que sí existen. De hecho he aprovechado alguna. Es imposible que el precio recoja todas las noticias y la valoración sea perfecta porque ante la misma noticia, dos personas ven cosas absolutamente diferentes. El tiempo pone cada opinión en su lugar, por eso existe la tendencia. Vamos, que valor y precio no coinciden nunca.

Lo de la autoprofecía siempre me ha parecido una tontería, básicamente porque desde el mismo momento en que se reconoce que el análisis técnico no es perfecto, no todo el mundo querrá usarlo y por tanto si un solo participante del mercado no sigue el técnico, este argumento quedaría invalidado.

Por último y contra el argumento más típico y más gracioso: quizá el mercado no tenga memoria. Pero vamos, es ver como nuestro querido IBEX se acerca a la zona de 11.200 y... no sé, parece que se le pasa el alzheimer. Tanto por arriba como por abajo. Asegurar que como el pasado no se repite no podemos usarlo... en fin, quizá nunca se repite de la misma manera exactamente pero sí de forma parecida. Además, para intentar hacer predicciones del futuro solo tenemos el pasado. No hay otra.

En fin, esos creo que son los retos del Análisis Técnico. De nosotros depende que se superen o empeoren, pero la cosa no pinta nada bien... Y cuanta más gente se añade, más parece que esto involuciona.

Al final ocurre como con cualquier otro análisis: lo que funciona es lo más sencillo y lo que mejor se entiende (las medias, OBV, regla de las 4 semanas...) Y todo lo demás es rizar rizos.

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