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12/21/2010

¿Y si nos toca el gordo?

Mañana es el sorteo que más interés despierta en España: el gordo de Navidad. No es la lotería con la que más dinero puedes ganar, pero prácticamente todo ciudadano de España, sea por presión social o por esperanza, tiene al menos un boleto. Quizá parte de la culpa la tenga la cobertura de los medios, pero yo creo que su encanto reside en su historia y en esos niños emocionados por cantar un premio.


Con total sinceridad: yo espero que lo canten para mí. Pero si el destino tiene decidido que no sea así, espero que el dinero se quede por lo menos en alguien que no lo tire por la ventana. En el caso de que ya seas el afortunado al que le ha tocado, y estés leyendo este blog, me gustaría darte algunas ideas para no tirar el dinero por la ventana (ideas, pero no consejos, como he comentado muchas veces: ya lo decía mi abuelo, todos los consejos tienen un precio, pero las ideas son gratis).
Todos hemos pensado alguna vez qué haríamos si nos tocase el gordo. Supongo que los primeros pasos serían brindar con todos a los que les ha tocado, gritar algo en la tele, hacerle un regalito al niño que ha cantado el premio y, finalmente, ingresar el dinero en el banco. Ahora bien, ¿qué hacemos con ese dinero? ¿tapamos huecos? ¿lo invertimos? ¿lo arriesgamos para intentar un doble o nada?

Antes de nada, advertirte: van a visitarte muchos asesores financieros. Me contaba un conocido de Murcia, que ganó hace unos años el “gordo”, que los asesores financieros aparecieron incluso antes que los medios de comunicación. Es muy importante asesorarse correctamente (lo que a veces implica no asesorarse en absoluto). En este sentido, querría advertir que un buen asesor financiero normalmente no te va a ir a buscar. Eres tú el que le buscas a él. Insisto: normalmente. No pasa nada por, de primeras, desconfiar. Siempre podemos llamarle más tarde, que seguro que no nos dice que no le gustamos como cliente.

Lo más normal es que nos traten de asesorar desde nuestro banco. Aunque estoy convencido de que el asesor financiero de tu banco es una persona válida, capaz y agradable, quizá para este caso tampoco sea el mejor asesor. La falta de arquitectura abierta (es decir, poder ofrecer todos los productos de todas las entidades) en los bancos españoles impiden que la categoría de productos que ofrecen los asesores financieros de los bancos sea reducida (reducida a los productos de la casa, a veces mejores, a veces peores). Ahora bien, no por estar catalogado como asesor “independiente” significa que el asesor vaya a ser mejor (ni peor), es más, no por llevar esa etiqueta significa que sea más independiente (ni menos). Hay buenos asesores en grandes entidades. También los hay malos. Hay excelentes asesores independientes. También los hay malos.

Es importante que tenga variedad de producto, pero también lo es su categoría profesional. Si vas a buscar un asesor financiero, lo mejor es asesorarse primero sobre cómo encontrarlo. Rankia es un muy buen lugar donde hacerlo.

Dedica tiempo a eso. Una elección incorrecta del asesor es más peligrosa que una mala inversión en los mercados.

En segundo lugar, y lo más importante, es cómo vamos a reaccionar mentalmente. Como he defendido muchas veces en este blog, nuestra mente, cuando escucha hablar de dinero o de probabilidades, no funciona de forma correcta. Me remito a entradas anteriores y a los estudios de los que hablo en ellos. Nuestra mente no fue diseñada para hacernos grandes matemáticos, sino para sobrevivir en un mundo de incertidumbre.

Un error en el que podemos caer fácilmente es que “como es dinero que no esperaba”, podemos arriesgarlo con menos remordimientos o gastarlo en cosas inútiles o innecesarias. Sea esperado o no, ese dinero ahora es tuyo, de tu propiedad. Está en una cuenta con tu nombre y tus apellidos. No debemos catalogar el dinero como esperado o no esperado, sino como nuestro o no nuestro. Es más lógico, ¿no?

En bolsa este error sucede de la siguiente forma: por ejemplo, tenemos 1.000 euros y hacemos una operación en la que ganamos 100 euros. Pero en la siguiente operación perdemos 200 euros. Entonces nos justificamos diciendo, “no pasa nada, en realidad solo hemos perdido 100 euros”. ¿Qué ocurre, que los 100 euros que ganamos antes eran del monopoly? ¿Qué no nos los merecíamos por haber asumido un riesgo? Ese dinero era nuestro, de nuestra propiedad, y lo hemos perdido.

Ocurre especialmente en los juegos de azar: jugamos 10 a la ruleta y ganamos 100. Apostamos los 110 y los perdemos, pero nuestra mente nos dice, “no pasa nada, yo vine aquí a jugar 10 y he perdido 10”.

A donde quiero llegar es que, para regalarle el dinero al mercado, ya que “no lo esperábamos”, mejor dárselo a una ONG con la que simpaticemos, a obras de caridad o que nos lo gastemos en celebrar fiestas con amigos. Nos sentiremos mejor con nosotros mismos (aunque depende de la fiesta tal vez nos sintamos físicamente peor…).

Ese dinero que hemos ganado, “que no esperábamos”, es un regalo. Somos unos privilegiados de la probabilidad por haberlo recibido. No sigamos tentándola. Aprovechemos para solucionar lo básico: si tenemos deudas, debemos comprobar qué interés pagamos por ellas. Si podemos encontrar una inversión que nos ofrece una rentabilidad más alta que ese interés a un riesgo que seamos capaces de asumir, optemos por esa inversión. Si no, optemos por tapar agujeros.

¡Mucha suerte a todos!

2 comentarios:

Jesús Arribas dijo...

Hombre, lo ideal sería ir tú a buscar a los asesores financieros. No que los asesores financieros te vayan a buscar a tí como hienas con sed de sangre. Porque asesoramiento hace falta. Pero asesoramiento no interesado.

De todos modos hay un falso mito entorno a la avalancha de de directores de banco que van detrás de un premio gordo de la Lotería. Los hay con cualidades policiacas, pero no es cierto que si te toca la lotería llaman 20 directores de banco a tu puerta. Salvo que seas muy poco discreto o toque a una localidad entera, es raro que eso pase.

Un saludo y que haya suerte.

bdswiss dijo...

Tengo muchas dudas acerca de estos sorteos porque la probabilidad siempre es muy baja pero cuando cada uno compra un billete imaginad cuanto ganan estas empresas que organizan sorteos.

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