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6/13/2011

Los bonos y las materias primas (Intermarket Analysis)

En los mercados financieros, el que opera en base a relaciones debe tener muy claro que necesita un trabajo de investigación diario. Porque a veces, activos que no tenían nada que ver comienzan a ir de la mano. Y otros hacen lo contrario. Los activos a veces pierden la correlación con motivos, pero otras veces lo hacen sin más y ya nunca vuelven a correlacionarse (hecho que podría ser definitivo para nuestra cuenta). Es más, a veces resulta que nunca hubo causalidad, aunque sí correlación. Y otras, que de hecho nunca existió ni correlación ni causalidad.


Un interesante libro para iniciarse en las relaciones entre activos es el de J. Murphy: Intermarket Technical Analysis. Pero antes de continuar, tenemos que entender algo muy importante sobre el mismo: la fecha. Este libro es de principios de los 90. Por ello, muchas de las relaciones que cita el autor, ya no existen.

Por ello, cuando Murphy afirma que no importa el por qué, sino el hecho de que la relación existe, opino que dice una de las mayores barbaridades que he escuchado nunca (de hecho, mientras preparaba este artículo descubrí que ese párrafo lo tengo subrayado en el libro y escribí una frase al lado que dice ¡barbaridad! Este libro lo leí hará más de 10 años, fácilmente). Lo anterior es también, desgraciadamente, defendido por muchos analistas técnicos.

El qué es de lo más importante. Si algo está pasando (activos que se descorrelaciones, spreads que aumentan, valores que se separan de su media histórica...)  debemos por lo menos tratar de entender por qué ocurre. Puede ser que la respuesta que encontremos no sea correcta. Pero si no encontramos respuesta, entonces no podremos evaluar de forma correcta el riesgo.

Por ejemplo, leía este fin de semana un informe que hacía referencia a la relación positiva que existe entre la rentabilidad de los bonos y las materias primas, una de las relaciones más conocidas de los mercados. Sin embargo, si profundizamos en este relacíón, veremos que ha cambiado, y ya no existe.


Si nos fijamos en el bono a 10 años estadounidense, desde los 60 y hasta la década de los 90, la correlación entre ambos superaba el 74%. Desde los 60 hasta 2011, ha perdido completamente la correlación (-3%). Pero esto no es cosa de hace unos días. Estos activos dejaron de estar correlacionados en la década de los 90. Así, la correlación entre CRB y el bono a 10 años fue de tan solo un 30,3%. En lo que llevamos de siglo, incluso ha cambiado de signo (-5%).


Profundizando un poco más, podemos comprobar que esta correlación desapareció incluso antes. Si bien en los 60 y en los 70 todos los componentes del índice CRB mostraban una correlación significativa con el bono a 10 años, en los 80 tan solo el componente de energía y el de alimentos seguían con correlaciones superiores al 50%.

El problema de no investigar y no comprobar si aquello que leemos es cierto o no, es que podemos caer en errores operativos enormes. En los mercados financieros, siempre cualquier método de éxito comienza por la duda.

En este sentido, K. Fisher nos comentaba que debemos comprobar toda aquella teoría con la que estemos de acuerdo, para ver si es o no correcta y hacerla nuestra. Uno de los graves problemas del análisis técnico es que ha olvidado este principio y tan solo enuncia verdades universales, olvidando lo más importante: las demostraciones.

Aunque a veces lo parezca, el trading no es una religión. Por ello, dogmatizar nuestra operativa tiene siempre consecuencias fatales.

*Fuente de los gráficos: Reuter Ecowin y elaboración propia

1 comentario:

Anónimo dijo...

Felicidades por la web!!.

F.De Franco y Santamaría

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