11/08/2015

La deuda, como el tabaco

Todos lo quieren evitar y saben que no es precisamente bueno, pero la gente sigue fumando. El ejemplo tiene una gran similitud con los agentes económicos hoy en día respecto a la deuda. Los que nos seguís habitualmente sabéis bien que no nos gusta ser ni el agorero ni tan poco  ventajistas. Pero pinta cada vez peor. 

Y no lo digo por los indicadores adelantados ni de sentimiento que aunque presentan cierta desaceleración aún deberían permitir seguir siendo alcistas en los mercados bursátiles, me estoy refiriendo al impacto en la economía real.

Si nos centramos en los mercados, no atisbamos una señal alarmante de cambio de tendencia, si bien cierta desaceleración. Los indicadores adelantados no cruzan a la baja el umbral 50  y en Estados Unidos, un indicador muy correlacionado con la bolsa, las peticiones de desempleo continúan cayendo después del máximo de 2009. De la misma manera, el gap que podemos ver el gráfico 2 entre el ISM manufacturero y no manufacturero se debe principalmente a las compañías relacionadas con las materias primas ralentizando el sector industrial.

Gráfico 1


Grafico 2


Pero después de incidir que a nivel búrsatil, al menos en el medio plazo, no debería haber un deterioro significativo, la economía real camina hacia un abismo que tarde o temprano tendremos qua abordar. 

Los efectos secundarios de las constantes expansiones monetarias han generado una insostenible carga de deuda en la economía global acentuado en las economías emergentes en las cuales se ha duplicado desde el 2007. La suma total asciende hasta los 57 trillones de dólares, sí han leído bien trillón, acompañado de 18 ceros, lo que supone un crecimiento anual compuesto del 5,3% debido principalmente a gobiernos y compañías no financieras.

Fuente: Mc Kinsey Institute

Como mencionamos en el párrafo anterior, la causa subyacente viene asociada al dinero barato de los bancos centrales desde 2009. Esto unido a tipos de interés reales cercanos a cero, provoca un relajamiento de las condiciones crediticias en la que consumidores piden prestados sin pensar en las consecuencias. El entorno de deflación provocada por la drástica caída de las materias primas incentiva todavía más la expansión monetaria, al no existir tensiones inflacionista.

Keynes afirmaba que el dinero era un link con el futuro y lo que hemos hecho durante todos estos años, una expansión crediticia sin precedentes, solo tendría sentido si en el futuro fuéramos a ser mucho más ricos que en el presente, generando crecimientos sostenibles para pagar nuestro nivel de endeudamiento.

La economía global se encuentra en una encrucijada, con unos niveles de deuda extremadamente elevados, bajo nivel de productividad y considerable vulnerabilidad financiera en la que a los bancos centrales no les queda margen de actuación ni desde el punto de vista fiscal ni monetario.

Las dudas de la Fed para intentar normalizar la política monetaria están más que justificadas, no es tan fácil retirar el ponche de la fiesta, aún más cuando se genera esa sensación de sólida recuperación imprimiendo papel y sin atisbar en el horizonte una disminución de la deuda en el corto plazo. La renta del americano medio  está en niveles de 1989 y un 6,5% inferior a los niveles de 2007 en términos relativos y tenemos señales evidentes de que la deuda puede saltar por los aires en cualquier momento, los préstamos subprime para la compra de coches han sido el doble que los de mayor calidad (“prime”) desde 2010 y los préstamos de valores se encuentran en máximos históricos.


El futuro nos depara un contexto en el que debemos de convivir con altos niveles de endeudamiento. El objetivo de este post es enunciar algunas de las medidas que bajo mi punto de vista pueden ayudarnos a superar el gran problema de deuda en el que tendrá consecuencias en términos de menor crecimiento, mayor vulnerabilidad económica y por tanto la capacidad de respuesta para afrontar las futuras crisis.

Es verdad que en función de la región o país en cuestión debemos adoptar medidas diferentes pero me gustaría enumerar alguna de ellas que serían aplicables en cualquier ámbito.

Desde el punto de vista del mercado hipotecario, hacer contratos flexibles en los que en función del ciclo pagas más o menos en función del valor de tu casa o estableciendo contingencias como pérdida de trabajo, enfermedad, etc.. . Del mismo modo, instaurar la dación en pago, lo contrario supone un freno a una posible recuperación.

Por el lado de los impuestos, se debería de poner freno el incentivo de endeudarse debido a la deducibilidad de los intereses en el caso de las hipotecas y de las empresas privadas. El segundo caso debería llevar aparejado revisiones a la baja en el impuesto de sociedades.

Las autoridades deberían considerar muy en serio diversificar las fuentes de financiación, promover mercados de capitales más eficientes y profundos sobretodo en los mercados emergentes y crear un clima favorable en la creación de intermediarios no bancarios como posibles financiadores del crecimiento futuro.

Otro de los puntos más conflictivos en este asunto es la deuda soberana. Deberíamos de reforzar los órganos de resolución y supervisión an aras de proteger a los contribuyentes. Las quitas de los tenedores de deuda por parte del sector privado serán irremediables. Los organismos públicos y multilaterales ( bancos centrales y FMI) deberán de refinanciar las condiciones con muchos países como por ejemplo asumiendo esa deuda como perpetua favoreciendo la sostenibilidad de la deuda.

En definitiva, tenemos una gran variedad de medidas para suavizar de algún modo la montaña de deuda que hemos generado en los últimos 8 años, la demografía de las economías avanzadas añade más dificultades al camino en el largo plazo. Es hora de dejar de fumar (deuda) para que el tumor no se extienda y nos acabe matando.

Javier Flórez

Twitter:@FlorezJav
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