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11/29/2015

Lo llaman democracia y no lo es

El diccionario de la RAE define democracia como:

democracia
Del lat. tardío democratĭa, y este del gr. δημοκρατία dēmokratía.
1. f. Forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos.
2. f. País cuya forma de gobierno es una democracia.
3. f. Doctrina política según la cual la soberanía reside en el puebloque ejerce el poder directamente o por medio de representantes.
4. f. Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individualescon independencia de etniassexoscredos religiososetc. Vivir en democracia. U. t. en sent. fig.
5. f. Participación de todos los miembros de un grupo o de una asociación en la toma de decisionesEn esta comunidad de vecinos hay democracia.


En estos términos, podríamos asegurar que España es más o menos una democracia. Al menos más de lo que lo era cualquier pueblo griego donde se inventó, 500 años A.d.C.

Pero la democracia, tal y como la concebimos en el Siglo XXI, no tiene tanto que ver con Atenas como con Francia. Y desde entonces, las democracias modernas obtienen gran parte de su legitimidad en la base del principio de que el voto de cada persona tiene el mismo valor. 

Una persona, un voto.

Esto, en España, no es cierto. Cada persona vota, es cierto. Pero, en España el voto de un soriano, por ejemplo, vale casi cuatro veces más que el voto de un madrileño.


Fuente: Blogs lainformacion.com
http://blogs.lainformacion.com/a-base-de-datos/2010/10/30/voto-soriano-vale-cuatro-veces-madrileno/

Y no, no tiene que ver sólo con la llamada Ley D'hont. Aunque también. Si bien es cierto que este sistema de reparto de escaños favorece ligeramente al partido más votado, no es ni de lejos el culpable de la falta de proporcionalidad del sistema español.

El sistema D'hont funciona básicamente así:


Es importante entender, como puedes ver al principio del vídeo, que los partidos que obtienen menos de un porcentaje de votos (el 3% en las elecciones generales) directamente se eliminan del recuento. Esto no es parte del sistema D'hont. Esto es una invención del artículo 163 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

En el Congreso español, un 3% representa más de 10 escaños. 10 escaños que se quedan fuera, sin voz, de entrada. 

Pero no nos quejemos demasiado aún. 

Porque la suma de este efecto más el empleo del Sistema D'hont no es nada comparado con lo que afecta a la propocionalidad cómo se produce el reparto de escaños por circunscripciones electorales.

De acuerdo al sistema actual, que viene de antes de la constitución, 50 provincias más las dos ciudades autónomas eligen a los 350 diputados del congreso.

Ceuta y Melilla eligen un sólo diputado. Cada provincia elige un mínimo de dos diputados. El resto de diputados dependen de la población total de cada provincia.

A partir de aquí, se producen fundamentalmente dos injusticias: 

1. La primera es que la media es de 7 diputados por provincia, pero sólo 13 provincias (el 25%) elige más de 7 diputados. Esto, de entrada, perjudica enormemente a los partidos minoritarios.



Me explico un poco más: en una provincia que elige sólo un escaño, la otra mitad de la población queda sin representación. En una provincia que elige sólo dos escaños, el tercer y el cuarto partido jamás podrán obtener representación. En una provincia que elige entre tres y siete escaños, será muy complicado que partidos minoritarios obtengan representación: necesitarán muchos más votos para obtener un escaño que los partidos más grandes.

Recuerda el ejemplo del vídeo, gracias al sistema D'hont el primer partido con 100 votos tiene 2 escaños. Le cuesta 50 votos cada escaño. En cambio, al tercer partido le cuesta 70 votos obtener un escaño.



2. La segunda injusticia están en la falta de proporcionalidad entre la población de las provincias y los escaños que eligen.

En este contexto, las 23 provincias más pequeñas de España suponen una población de unos 6,5 millones de personas. Eligen 79 diputados. Madrid, con el mismo número de habitantes aproximadamente elige 36.



Haciendo cálculos por Comunidades Autónomas, a Madrid le corresponderían 12 diputados más si el sistema fuera proporcional, a Cataluña 9, a Valencia 5, a Andalucía 2 y a Murcia y Canarias 1. 


Las beneficiadas son las dos Castillas. Castilla y León elige 13 diputados más de los que le corresponden y Castilla La Mancha 5. Aragón 3 más y Galicia, Páis Vasco, Extremadura y La Rioja 2 más. Finalmente, Cantabria elige un diputado más de lo que le correspondería si el sistema fuera proporcional.

Por supuesto este sistema que favorece tanto al bipartidismo como a los regionalismos, y que no representa la voluntad del que vota, será complicado de cambiar. De hecho, en las elecciones del 26 J, ePACMA, con casi tantos votos como el PNV, queda sin representación. Pero no vamos a caer en la falacia de culpar a los partidos nacionalistas, porque no son ellos quienes roban el grueso de escaños.

Podemos argumentar demagógicamente que el escaño se lo ha robado el PNV (que sumó un escaño más de los que le corresponderían en un sistema proporcional) o mirar directamente a los mayores ladrones de escaños: PP y PSOE que entre los dos sumaron 27 escaños más de los que les corresponderían en un sistema proporcional. 

El gran beneficiado es el bipartidismo: único que podría cambiar las cosas, pero no le conviene, por supuesto, a pesar de lo absurdo e injusto de la situación (si se piensa que los diputados van a defender a su provincia, ¿para qué el Senado entonces?). 

Por lo tanto, olvídate de las encuestas electorales. Quizá los partidos emergentes sumen algo en las grandes ciudades y en las grandes provincias. Pero las elecciones se ganan en las pequeñas, donde los votos valen el doble o el triple.

Sistema D'hont + método del 3% + Circunscripciones electorales se unen para favorecer la formación de mayorías. Algo que puede ser útil, sin duda para favorecer la formación de gobiernosPero es, sobre todo, injusto.

Y no se puede decir que no haya alternativas. Mantener el sistema D'hont cuando existen otros más justos es controvertido aunque relativamente defendible. Provoca pequeñas injusticias, es cierto, pero a cambio de una mayor eficacia. Para mi no es excusa, pero lo puedo entender.

La regla del 3% provoca también pequeñas injusticias, también discutibles como el Sistema D'hont.

Pero mantener las circunscripciones como están es sencillamente absurdo y vergonzoso. Sin excusas posibles más allá que o las del que no ha entendido nada y piensa que los diputados van a defender a la provincia (¿para qué el Senado entonces?) o las del que aún defiende, como otros totalitatios, que es más importante formar un gobierno que un gobierno elegido democráticamente.

Tomás García-Purriños, CAIA
@TomasGarcia_P

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