12/18/2015

La inteligencia de las masas

Daniel Kahneman, padre de las finanzas conductuales (Behavioral Finance) y primer psicólogo que obtuvo el premio nobel de economía, aseguraba que fue leyendo las primeras páginas de un libro de economía cuando se dio cuenta que toda la teoría moderna estaba asentada sobre una base errónea.

Así, cuando leyó que el ser humano, para la ciencia económica, es un agente racional que toma decisiones teniendo en cuenta todas las consecuencias y eligiendo lo que es mejor que él, se dio cuenta de que contradecía todo aquello que había estudiado sobre el  hombre.



El otro día veíamos la teoría del mercado eficiente y lo complicado que es batirlo. Sin embargo, como muestran los diferentes sesgos (o trampas mentales) descubiertos especialmente por la psicología moderna, y sobre todo cuando vemos cómo influyen estos sesgos en los inversores, cuesta pensar que los mercados no sean un caos.
Sin embargo, como argumentó desde 2004 James Surowiecki, las masas son mucho más listas de lo que parece. En su teoría, conocida como “la inteligencia de las masas” señala que la combinación de la información en grupos termina en decisiones que a menudo son mejores que las tomadas por un solo miembro del grupo.

Uno de los ejemplos que pone al principio del libro es cómo un gran grupo de gente consigue averiguar con bastante precisión el peso de un buey. Lo divertido fue que el promedio de las estimaciones estaba más cerca que la mayoría de estimaciones por separado y, sobre todo, más cerca que cualquier estimación de los expertos en ganado.

En un interesante informe de Credit Suisse, donde se analiza este efecto, se ponen como ejemplo una prueba similar que se realiza con un grupo de becarios de verano. A estos se les pidió que averiguaran el número de gominolas que había en una cesta. La estimación media era de 1427 y había 1416 gominolas en la cesta. ¡Y la desviación media de las estimaciones individuales era superior al 50!

De acuerdo a esta misma nota, hay tres requisitos que deben cumplirse para que las masas se hagan inteligentes

  • Diversidad de opiniones.
  • Un lugar donde las opiniones puedan agregarse (por ejemplo, el mercado de acciones).
  •  Incentivos. Es decir, premios para el que acierte, castigo para el que falle. No es necesario que el incentivo sea económico.

Por todo lo anterior, aseguraba en el pasado post que los mercados son a la vez eficientes e irracionales.

A veces existe diversidad de opiniones y la sabiduría de las masas cobra sentido. Otras existe mucho consenso, y entonces ocurre algo inesperado. Esto no quiere decir que pase lo contrario del consenso. Puede pasar, sencillamente, otra cosa diferente.

El consenso puede ser de compra ligera, y el valor dispararse a lo loco. O caer en picado. O quedarse plano. Lo que está claro es que si el consenso es de compra porque todos han comprado... ¿quién queda entonces para añadirse a la demanda y hacer que el precio suba?

Ir en contra del consenso es muy complicado psicolológicamente, tal y como nos demostraba Luke Skywalker. Mucho más complicado es ser contrarian y además entender cuál es el error del consenso y hacer lo adecuado.

Solo se puede hacer con un férreo control emocional y de las posiciones en mercado, a través de una política de money management y riesgo clara y definida.

Y todo lo demás, son visiones del futuro. Que como dijo Yoda, "difícil de predecir es, porque en constante movimiento está".

Tomás García-Purriños, CAIA

@tomasgarcia_p
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