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1/08/2016

J. Jonah Jameson y el barómetro de enero

J. Jonah Jameson es el director del Daily Bugle. El Daily Bugle no destaca por ser un periódico especialmente antisuperhéroes, ni siquiera antimutante. De hecho, suele tener buenas palabras para Los Vengadores o los 4 Fantásticos. Sin embargo, casi desde el principio muestra un odio visceral por Spiderman, tildándolo de villano una y otra vez hasta el punto de calar en muchos lectores, que de tanto oirlo temen al héroe y dan por hecho que el hombre araña es un malvado villano.

Por ejemplo, en el mítico The Amazing Spiderman número 90, mientras nuestro amistoso vecino pelea en la azotea de un edificio contra el malvado Doctor Octopus, la gente que lo ve desde abajo afirma que lo mejor que podría pasarle a Nueva York es que se mataran mutuamente.





Del mismo modo, como cada año por estas fechas, empieza el bulo de que depende de cómo cierren las bolsas en enero, así cerrarán el año. Algunos hablan hasta de un 85% de certeza. Otros disminuyen la cantidad de días asegurando que depende de cómo cierren las primeras cinco sesiones, así será el año. Este tipo de HOAX financiero se expanden como la espuma, curiosa y lamentablemente con bastante más éxito que hechos comprobados o correlaciones reales.

Y ya de tanto oirlo, se da por hecho que es cierto, hasta el punto de que reputados analistas lo citen en importantes medios de comunicación.

Pero, como ya comentamos en este post, el "barómetro de enero" no es sino un muy buen ejemplo de correlación espúrea. En este caso, una que se aprovecha del efecto enero y de que la mayoría de los años en bolsa son alcistas. 


Pero vayamos por partes. En castellano, espúrea significa falso, engañoso o que degenera de su origen o naturaleza. Así, una relación espúrea es, en matemáticas, aquella en la cual dos acontecimientos no tienen conexión lógica, a pesar de que objetivamente se pueda implicar que la tienen.

En teoría, para concluir objetivamente que A causa B, se debe cumplir que:
  • A precede a B.
  • Que si no ocurre B, entonces A no ocurre.
  • Que B ocurre cada vez que ocurre A.
Una forma de medir la fortaleza de lo anterior es el coeficiente de correlación, que se sitúa entre -1 y 1 y mide la relación lineal entre dos variables. Cuanto más se acerca a 0, menor será la fuerza de la causalidad lineal objetiva entre dos eventos.


Sin embargo, la conclusión objetiva, por fuerte que sea, sigue sin significar causalidad real si no se cumple una condición subjetiva: tiene que existir una lógica para que A cause B. Tiene que existir un sentido.


En cuanto al "efecto enero", consiste en una anomalía muy documentada y conocida en diferentes estudios que muestra como, en media, las bolsas suelen registrar una mayor rentabilidad en el mes de enero que la media del resto del año.

Hay muchas explicaciones (causas) posibles de lo anterior. La explicación más conocida es fiscal: a final de año muchos inversores venden valores para realizar pérdidas y recompran los títulos en el mes de enero. Sin embargo, lo anterior también ocurre en países con temporadas fiscales diferentes a la de Estados Unidos (como por ejemplo, Australia). Por otro lado, también ocurría en países sin imposición a las ganancias patrimoniales (como en Canadá hasta 1972, donde sí se produce efecto enero).

Psicológicamente, el efecto enero podría explicarse por una mayor disposición de gestores y operadores al gasto, tras una época de celebración y de nuevas intenciones. Una explicación más, parecida a la anterior, aunque menos consistente como explicaré luego podría ser el reajuste de carteras: puesto que todos los gestores se baten año frente a año, aprovecharían enero para reajustar las carteras y por lo tanto este sería un mes de compras.

Pero ninguna de las explicaciones es plenamente satisfactoria y probablemente tenga un poco que ver todo y otras explicaciones aún no encontradas.


El hecho es que el efecto enero se produce año tras año incluso en años bajistas, aunque cada vez con menor fuerza.


En fin, que si enero es un mes históricamente fuerte y además la mayoría de años en bolsa también son alcistas lo lógico es que la probabilidad de que el año sea alcista y enero sea también alcista sea alta.

¡De hecho, los meses que enero termina negativo y después el año finaliza negativo son muchos menos que los que enero es positivo y luego el año termina en verde!

Fuente; http://www.cnbc.com/2014/01/29/why-it-pays-to-pay-attention-to-the-january-barometer.html

Así, se puede ver que de los 12 años bajistas del S&P 500 desde 1979, sólo en cinco ocasiones se cumplió el patrón, ¡menos del 50%! Y una de ellas el año terminó menos bajista que enero por lo que como patrón, no sirvió demasiado.

Para que se entienda mejor, un ejemplo. La probabilidad de que el mes de enero sea alcista y el año sea alcista es entorno al 65%, dependiendo del mercado. Bien, pues la probabilidad de que el Real Madrid sea campeón de liga o subcampeón y que la bolsa sea alcista en ese año es superior al 65%.

Y esto es por el mismo motivo: lo normal es que el Madrid quede por arriba de la tabla (más les vale con el presupuesto que manejan) y como hemos visto, la mayoría de años la bolsa sube. Por lo que es habitual que ocurran ambas cosas a la vez.

Para justificar la causalidad de que si enero es alcista el año también lo será, se suele argumentar que los gestores preparan sus carteras en base a sus expectativas sobre el año. Pero el hecho es que los gestores hacen eso todo el año. Negarlo significaría negar el movimiento de los mercados y su validez como indicador adelantado de la economía, ampliamente demostrada. 

Y además es un argumento que me indigna porque, amigo mío, yo trabajo todo el año, y muchas horas, no sólo unas pocas durante los cinco primeros días. 

¿O qué te pensabas que era trabajar en bolsa? ¿Echar un par de horitas en la apertura USA y luego hacer un poco de running, cenar langosta, conducir un rato mi porsche y tuitear las fotos de todo ello a mis 10.000 followers mientras marco el número de móvil de mi coacher para que me cite las profundas frases que me preparán psicológicamente para el día siguiente?

Mira, yo no tengo ni idea (ni nadie) de si la bolsa subirá o no este año. La verdad es que por mi forma de invertir, tampoco me importa mucho. Lo que sí sé es que haga lo que haga tendrá poco que ver con el "barómetro de enero". Si tuviera que apostar, sería a que sube, independientemente de lo que haga en enero, porque subir es lo que "suele" hacer la mayoría de años. Pero, por suerte, yo en los mercado financieros no apuesto. Yo invierto.

Tomás García-Purriños, CAIA
@tomasgarcia_p

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