9/14/2016

Una reflexión del monetarismo imperante

El mes de septiembre está repleto de citas de los bancos centrales, ya sabemos que son los auténticos protagonistas de los mercados financieros desde que la crisis económica hizo acto de presencia, allá por 2008. Me gustaría hacer una pequeña reflexión de lo que está suponiendo el monetarismo en los tiempos que corren. El monetarismo es una vertiente del pensamiento económico que estudia el efecto de la oferta monetaria sobre el nivel de actividad de una economía. Divagando un poco sobre la inyección masiva de dinero por parte de los bancos centrales en la actualidad, me he encontrado un par de gráficos muy interesantes que muestran el estrepitoso fracaso de estas medidas.
Estos dos gráficos muestran el fracaso de la teoría monetarista, en su más simple versión de la identidad M (cantidad de dinero)* V(velocidad del dinero) =P (precios)* T (producción) cuya aproximación a la realidad se hace muy a la ligera, cambiando PT por PIB nominal; así, MV = PIBN.


El fallo de esta identidad es que ni T es el PIB, ni M es directamente dependiente del balance de Banco Central. Según la teoría, al aumentar el Balance del banco central, se emite dinero que va directamente al público, que así satisface su súbita huida de los activos a la liquidez.
Como se ve en los gráficos, esto no funciona. No funciona porque en medio del proceso está la banca, que es la que crea dinero al dar créditos. Los gráficos representan la cantidad de liquidez en circulación en EEUU y en la Zona Euro, dividido por el volumen del balance de la FED y del BCE. Si la teoría fuera verdad, al aumentar el balance/emisión del dinero, la relación M3/B debería ser constante, aproximadamente. Pero vemos que no lo es.
El dinero en circulación (M2 para EEUU M3 para la Eurozona) no lo crea el banco central, sino la banca privada al conceder créditos, el famoso sistema de reserva fraccionada. Esos créditos son la contrapartida fundamental de la M2 y la M3. El crédito se convierte en depósitos que son la liquidez con la que funcionamos.



Como advertíamos al inicio del post desde la crisis, vemos que la potencia de crear dinero de la base monetaria ha decaído profundamente.Por lo tanto, algo falta en la ecuación MV = PIBN, algo relacionado con el crédito. Algo por la parte de la demanda de crédito, que puede verse anulada por la incertidumbre, o algo por parte de la oferta bancaria, afectada por el mismo síndrome.
Por otra parte, sabemos que el crédito al sector público no ha tenido problemas, ha seguido aumentando, porque casi nadie se plantea ni remotamente que EEUU pueda hacer default.
Eso sí que se pensó del Euro en 2012, cuando la crisis de los bonos: algunos países fueron puestos en duda de su capacidad de recaudar suficientes impuestos para pagar sus deudas. Pero eso lo arregló Draghi con unas palabrejas. En cuanto Draghi garantizó que ningún acreedor en euros se quedaría sin cobrar, obró el milagro de desinflar la crisis y rebajar las primas de riesgo a niveles normales, algo que el gobierno se adjudicó a mérito propio. A todas luces falso, pero eso es harina de otro costal que diría el refranero.
En todo caso, el sector público tiene la potencia suficiente para aumentar el crédito y la liquidez, cosa que impide la ideología del austericidio, sino, ¿qué les parece el nivel de deuda de nuestra querida España desde 2011 pero de eso ya hemos hablado suficiente. Vean el gráfico. No hace falta decir mucho más.

Por tanto, el uso de la creación de dinero como una patada hacia delante quizás haya llegado a un punto de saturación que debe ser profundamente revisado. Los bancos no pueden soplar y sorber a la vez, es decir, dar crédito con regulaciones cada más exigentes y los estados deben hacer sus deberes, la próxima burbuja is coming y esta vez va de renta fija, sin jugar a ser adivino ya lo tratamos en uno de nuestros post de la semana pasada.
Javier Flórez
@FlórezJav


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