1/13/2017

Calígula

Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus, un psicópata, antisocial, megalómano, paranoico y manipulador, brevemente emperador de Roma, inspiraba un miedo del que se enorgullecía, afirmando que le daba igual ser odiado por todos, siempre que fuera temido.

La persona más poderosa del mundo conocido durante cuatro años, que se definía a sí mismo como un dios ante los senadores y se hizo construir tres templos, aún hoy es recordada como Calígula. Cuando era sólo un niño, acompañaba a su padre, el popular jefe militar Germánico, en sus campañas del norte de Germania. El padre vestía al joven Calígula con un uniforme militar en miniatura, que incluía las botas típicas de los soldados (caligae). Los soldados, le daban por ello cariñosamente el apodo de "Calígula" o Botitas.

Apodo, que por supuesto, el gran Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus, que quiso hacer Cónsul a su caballo Incitatus, odiaba.


Pero es que cuando algo arraiga en la gente, sea un apodo, una costumbre, una actitud... es muy complicado que cambie. Por mucho que los hechos demuestren que es mentira o que se nos amenace incluso con la muerte si no la cambiamos.

Y es que hay mentiras que de tanto repetirlas se convierten en verdades para muchos.

Los mercados financieros no escapan de esta realidad humana. Por ejemplo, los mitos de mercado. O los indicadores que está más que demostrado que no funcionan pero se aprenden y recitan de memoria, y no faltan en todo libro dirigido a novatos (verdaderos compendios de "fakes". O los dichos sin sentido o sin contenido. O, sobre todo, los gurús.

Hay dos tipos de gurús. Por un lado están los cutres, que hasta el más novato ve a la legua que son una farsa, y que tan sólo incautos caen en sus garras, como lo harían en las de unos trileros callejeros. En este tipo tenemos al que asegura que consigue rentabilidades del 885% anual desde hace 20 años, al que promete que lleva operando desde que tenía 2 años, al que afirma que siguiendo sus doce pasos conseguirá que ganes 12 mil euros cada semana, etc. Este tipo de gurú, que normalmente no trabaja ni ha trabajado en ninguna entidad, seria o de risa, sale ocasionalmente en medios de comunicación, incluso a veces serios, tiene algún libro publicado y, sobre todo, da cursos y conferencias. A veces a precios como si te fueran a regalar diamantes.

Estos gurús vienen y van, pero nunca desaparecen del todo. Cambian los nombres, algunos saltan de esta clase a la que comentaré luego, de otros no se sabe nada durante años pero luego reaparecen.

Supongo que cosas de profesores de Fórmula 1 que aseguran que es fácil ganar un sueldo con el trading

Por otro lado están los gurús glamourosos. Estos son más complicados de pillar. Trabajan o han trabajado en entidades financieras, a veces incluso serias, salen en canales generalistas, tienen currículums ostentosos, escriben libros de éxito que parece que aportan, da la impresión de que saben de lo que hablan incluso a gente con relativa experiencia, seguramente en el pasado hayan hecho cosas de provecho, incluso puede ser que parezca que flirtean con temas serios como la política o trabajos de investigación, aunque ningún político piensa para ellos en puestos serios ni llegan a terminar nunca sus investigaciones. Hacen conferencias relativamente prestigiosas, aunque nunca al nivel de economistas serios, a las que sin embargo acuden de espectadores y luego aseguran haberse reunido con ellos (tipo "ayer comí con Pepito, premio Nobel" cuando a lo mejor fue una comida en grupo con 100 personas más, etc). Este tipo de gurú es más peligroso porque a veces te pilla desprevenido, y en ocasiones hasta puedes estar de acuerdo con algunas cosas que dice. Pero es una farsa, y vive de lo mismo que el anterior, pero a nivel más glamouroso.

Este tipo de gurú se mantiene pase lo que pase. Por mucho que se demuestre que no tienen ni idea o que son humo o sólo fachada.

Ambos tipos de gurús se caracterizan por ser populistas, por tener legiones de seguidores fieles (para bien y para mal) y, sobre todo, porque nunca, nunca, nunca hablarán de datos reales de su gestión, o sólo temporalmente si les ha ido muy a favor. Te contarán historias de sus grandes inversiones, de sus grandes operaciones, del muchísimo dinero que han ganado. Pero a la hora de verdad o no gestionan o gestionan fondos que lo han hecho en el mejor de los casos de forma muy mediocre.

Otra forma de pillarlos es porque suelen ser amigos o defenderse entre ellos (dime con quien andas...).

En España, tenemos una versión híbrida, porque no llega a haber gurús glamourosos. Siempre les queda cierto aroma a cutrez, hagan lo que hagan, y en cuanto rascas un poco más de la cuenta descubres que en realidad, no tienen ni idea.

Y oye, que tampoco es que yo tenga mucha. Pero no me da miedo reconocerlo. De hecho, reconocerlo es lo que me motiva a seguir estudiando, a seguir aprendiendo y a seguir trabajando con la misma pasión que cuando me metí en todo esto siendo un imberbe con coleta.

Me decía una amiga el otro día que esto se ha vuelto un circo. De hecho, ya lo comenté en su momento. Pero lo cierto es que no. Ojalá fuera un circo. Un circo era antes, cuando empecé. Había gurús que daban más o menos show, y que por no pretender ser glamourosos no eran cutres. 

Yo echo de menos aquello. Porque esos gurús al menos disfrutaban de la bolsa, les encantaba. Luego a lo mejor lo hacían mal, pero se les veía que tenían pasión.

Lo de ahora es directamente un timo. Que afecta directamente a cómo se ve el negocio desde fuera. 

En fin, que hay muchos ídolos del rock and roll. Demasiados.




Y, amigos, como todos sabéis, algunos nos tomamos nuestra profesión en serio. Y trabajamos humildemente cada día en este negocio intentando transmitir a los demás que esta profesión exige, como todas, trabajo, constancia y humildad. No hay pelotazos. No hay métodos que se resumen en cinco principios. No hay 10 mandamientos de la bolsa. No se gana más dinero sólo cambiando tu psicología.

El único pelotazo que darás siguiendo nuestro blog es si participas en nuestro sorteo( Consulta las condiciones aquí) donde podrás ganar el libro Inside The House of Money o el videojuego Wall Street Trader.

Algo es algo.

Tomás García-Purriños, CAIA
@tomasgarcia_p
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