3/20/2014

¿El Fracaso del Análisis Técnico?

Después de unos días escuchando y leyendo opiniones en diferentes medios respecto al estudio de A. Hoffman y H. Shefrin, publicado en febrero de 2014 (Technical Analysis and Individual Investors), ayer por la tarde terminé de leerlo.



En cuanto a las opiniones, he leído a favor desde la de Dan McRum (http://ftalphaville.ft.com/2014/03/19/1804112/and-the-chart-says-oh-dear-god-no/) , que es quien popularizó en primer lugar el estudio, la de ValueWalk (http://www.valuewalk.com/2014/03/individual-investors-lose-money-using-technical-analysis/) o la de J.C. Parets http://allstarcharts.com/re-technical-analysis-individual-investors/, que considero bastante prudente y razonable.
Para empezar, el estudio, como tantos otros, no es más que eso, un estudio. Con resultados más o menos razonables, más o menos científicos, pero no verdad absoluta, sino interpretación particular de los autores de un grupo de datos, ceñidos a un número de personas de un país en concreto. Ciencia, sí, pero ciencia social.
Lo importante de este paper es que relaciona el uso del análisis técnico con diferentes errores del inversor, ya descritos por la Behavioral Finance. En concreto, se encuentra una relación entre el uso del análisis técnico y cartera con menor diversificación, hacer más operaciones o mayor trading con opciones, entre otros errores.
Sin embargo, desde mi punto de vista, ataca al análisis técnico como generador de males cuando en realidad no queda tan claro si el uso de este tipo de análisis es causa o consecuencia. Con todo, aunque demos por hecho que efectivamente es la causa del mal resultado de los inversores, hay que tener en cuenta que los resultados se basan en una encuesta a inversores particulares. Algo así como si a mí me da por hacer una teoría sobre el universo después de haber leído un libro de introducción a la física y cuando me preguntan qué en qué me baso para mi teoría, digo que en la física.
Este estudio no demuestra que el análisis técnico no funciona. Demuestra, como muchos otros estudios, que quien puede ser que no funcione es quien lo usa. La originalidad de Hoffman y Shefrin es añadir el tipo de análisis que usa cada inversor. Pero es muy complicado medir cómo lo usa, que es mucho más importante de medir que qué usa.
Hay que tener en cuenta que el análisis técnico es el tipo de análisis más rápido y más barato. El más glamuroso para poner en una plataforma. El más pintón. Pero es igual de complicado ser un buen analista técnico que un buen analista fundamental.
No seré yo hoy quien defienda a ultranza el análisis técnico. Personalmente, sólo lo entiendo como una técnica más a la hora de tomar decisiones. Y por supuesto, dentro de la operativa en mercados, el análisis técnico puede resolver el qué y el cuándo, pero nunca el cuánto ni el cómo. Pero lo anterior no significa que haya que cargar los errores al invertir a un tipo de análisis que puede ser realmente útil.
En este estudio faltaría por ver cómo afecta el uso del Análisis Técnico entre operadores profesionales. Y también entre los particulares que de verdad saben de Análisis Técnico. Muchos operadores piensan que por pintar tres rayas en un gráfico, que prorealtime podría pintar sólo, ya están analizando. O que basta con leer un libro. Y eso no basta.
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1 comentarios:

Anónimo dijo...

A falta de leer el trabajo que mencionas, hay una cosa que es muy evidente: las bases del AT no han cambiado desde su concepción, porque tampoco cambia el comportamiento básico humano (de ahí la relación con la behavioural finance). Lo que sí ha cambiado es la configuración del mercado, y cómo se relacionan con él los inversores, tanto particulares como profesionales. Y aquí sí que hay dos mundos diferentes, que deben ser tratados de forma diferente, ya que se entremezclan compraventas "pasionales", estratégicas y por supuesto algoritmos de trading. Me consta que hay nuevas aproximaciones en finanzas para analizar la bonanza de las técnicas de AT (redes neuronales, por ejemplo), si bien siguen estando en pañales.

En cualquier caso, el AT debe seguir siendo lo que es: una herramienta para complementar, que no sustituir, la toma de decisión de inversión.

Un abrazo.

Sibarsky

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