10/31/2015

Deflación: ¿tan mala como dicen?

Durante los últimos tiempos venimos escuchando sistemáticamente el concepto deflación en cualquier ámbito de la actualidad económica. La masiva intervención de los bancos centrales en la economía no ha conseguido su tan aclamado objetivo de llevar el nivel de precios a ese anhelado 2%. Muchos se preguntarán, ¿por qué esa obsesión del 2%?, pues vamos a poner un poco de sentido común e intentemos descifrar lo que hay detrás.

Todos sabemos que la inflación es un aumento generalizado de los precios de bienes y servicios dentro de una cesta de los mismos ponderados por su importancia relativa en el gasto de una familia media. La deflación, es el fenómeno opuesto, es decir, bajada generalizada de los precios durante al menos dos trimestres según el FMI. No lo confundamos con el término desinflación que se trata de una desaceleración de los precios, es decir, los precios siguen creciendo pero a una velocidad menor.


Vayamos directamente al término que queremos tratar: la deflación. Esta se puede producir de dos maneras
  • Oferta: un incremento de la misma debido a mejoras en la productividad, mayor competencia en el mercado de bienes y servicios y/o descenso en los precios tanto del factor trabajo como otros inputs intermedios como el petróleo.
  • Demanda: Se produce por una caída de la demanda que causaría una caída en los precios, beneficios empresariales, menor inversión productiva y por ende menores ingresos.
Después de situarnos, nos hacemos la pregunta que da título a este post, ¿es la deflación tan mala como dicen?

Si esta se debe a una caída de precios donde por un incremento de oferta se produce un incremento de la producción, podríamos deducir que es deflación de la buena, una situación que se produce en España y Reino Unido y en menor medida en Estados Unidos. Como se puede ver en los gráficos de Bloomberg, las ventas al por menor (línea amarilla) crecen con caídas moderada de precios (línea blanca).

              Reino Unido

                        Fuente:Bloomberg

                España

                      Fuente:Bloomberg

La deflación en su acepción más negativa sería aquella que surge de la caída de la demanda llevando una caída de los precios y la producción.

Según un interesante estudio del BIS sobre el impacto de la deflación en la economía, la deflación negativa solamente se ha producido en el periodo posterior a la gran depresión del 29. El estudio considera este hecho como un outlier dentro de su muestra de datos y fundamenta que asociemos el concepto deflación negativamente a este hecho. El estudio muestra con la excepción de este acontecimiento, no existe correlación entre deflación y contracción económica.

De este modo, debemos de desterrar el concepto de que la deflación es negativa y deberíamos de ahondar en las causas que la generan, por lo visto en el estudio se puede crecer en un entorno de caída de precios. Entonces, ¿por qué los bancos centrales insisten en su objetivo de inflación del 2%?

En este sentido, otra de las interesantes conclusiones del estudio, nos dice que la caída en el precio de los activos (digamos bolsa y bonos, ya que distingue entre estos y el precio de la vivienda) es la antesala de un menor crecimiento. Ahí tenemos una pista de porque el BCE se afana sobremanera en buscar ese mágico 2%, o el mismo Banco de Japón continúa con los estímulos monetarios, para crecer por debajo del 1% en 2015 (0,8% estimación del FMI).

Si nos centramos en el largo plazo el componente de la pirámide demográfica jugará un papel importante en el futuro sobre la formación de precios y no precisamente con deflación de la buena. Japón es un claro  ejemplo de ello pero no entraremos en ello en este post.

Centrándonos en el medio plazo, la  deflación  es positiva siempre y cuando pueda convivir con un crecimiento de la economía, es decir, optimizando recursos desde el lado de la oferta. Al inicio del post hablamos del famoso 2% de inflación objetivo, la evidencia demuestra que esa cifra ha sido aceptada por el consenso como algo orientativo sin ningún fundamento empírico. El mundo ideal sería una inflación de 0% o quizás tasas moderadamente negativas, ¿Quizás deberíamos aceptar un rango entre -2%/2%? El estudio del BIS así lo refleja.

En definitiva, la deflación sería positiva en el entorno actual siempre y cuando el resto de variables se mantenga constante (tasa de paro, renta disponible, endeudamiento, etc...). Del mismo modo, nos permitiría mantener nuestro poder adquisitivo tanto desde el punto de vista del ahorro como del consumo, algo nada despreciable en un entorno de bajos tipos y moderación salarial.

Javier Flórez
Twitter:@FlorezJav
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