10/16/2015

Más madera para los países emergentes

Es evidente el deterioro de las economías emergentes debido al desplome en el precio de las materias primas. El índice CRB, (mide evolución de los contratos de futuros de más de 20 materias primas ponderado acorde a su peso dentro del sector de materias primas global) ha descendido un 40 % desde el 2011. De acuerdo a las estimaciones del FMI el escenario de precios reducidos tendrá un impacto en el crecimiento del 1% inferior para el período 2015-2017 que el acontecido en 2012-2014. La cifra se incrementará hasta el 2,25% para los países exportadores de crudo.


Si descendemos de la superficie, las citadas economías emergentes presentan otros desequilibrios de gran magnitud. Uno de los más preocupantes es el excesivo endeudamiento de las compañías no financieras. El contexto de bajo tipos de interés en las economías desarrolladas en los momentos pre-crisis ha desplazado el flujo de capitales hacia estos países en busca de “yield”.
                          

El nivel de deuda de las empresas de los países emergentes se ha cuadruplicado durante el período 2004 -2014 y el ratio deuda/PIB se ha incrementado un 26% en media durante el mismo período. Adquiere un especial protagonismo la emisión de deuda en moneda extranjera sobre los préstamos bancarios, aunque todavía con un mayor protagonismo de estos últimos en el total de deuda sobre pasivos totales.

Lo anterior deja en una evidente situación de mayor vulnerabilidad a las economías emergentes, si bien, la combinación de un mayor gasto por intereses de la deuda unido a una depreciación de la moneda local puede acentuar el proceso de ralentización de estas economías. Las mayores preocupaciones se sitúan en países como Turquía, Brasil, Sudáfrica o México, con un elevado endeudamiento corporativo en divisa extranjera unido a importantes déficits por cuenta corriente.

La incertidumbre sobre estas economías se pone de manifiesto con la aceleración de la salida de capitales que según el Instituto Internacional de Finanzas (IFF) será la primera vez que se produzca desde 1988. A muchos inversores la situación les puede resultar familiar a la crisis asiática del 97 pero actualmente la situación es muy diferente.

Por aquel entonces, el comercio internacional estaba en plena expansión comandado por el crecimiento de doble dígito de China y las compañías tenían un amplio margen para recurrir al apalancamiento, situación que impulso la rápida recuperación de aquellas economías. Hoy día el crecimiento del comercio será inferior al crecimiento del PIB mundial por tercer año consecutivo y la apelación a la deuda está muy limitada, ya que en los últimos años ese incremento de emisión de deuda se ha utilizado en mayor medida para refinanciar que para proseguir con sus inversiones.

Se ha puesto de manifiesto que los factores externos han sido determinantes en el proceso de un mayor apalancamiento de las compañías en los países emergentes con una mayor intensidad en los sectores cíclicos (construcción y energía). El foco se debe situar en un posible empeoramiento del escenario global tratando de limitar la asunción de riesgos por parte de las entidades financieras, limitando su exposición al riesgo fundamentalmente en divisa extranjera y preparándose para un posible incremento de defaults corporativos como consecuencia de la normalización de políticas monetarias de las economías avanzadas.

Estaremos muy atentos a los próximos acontecimientos en el escenario emergente, los países asiáticos han aprendido la lección, su acumulación de reservas y sus superávits fiscales les sitúan en clara posición de ventaja frente al resto de comparables.

Javier Flórez
Twitter:@FlorezJav
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