3/18/2016

La Balanza Comercial

La balanza de pagos se utiliza fundamentalmente para informar de las transacciones entre un país y sus socios comerciales. Refleja todos los pagos y cobros, derechos y obligaciones con los socios comerciales de un país. 


En resumen, se divide entre la balanza por cuenta corriente y la cuenta de capital (financiera, los movimientos de reservas y la cuenta de errores y omisiones). La suma de los componentes debe sumar cero. Por lo tanto, un déficit por cuenta corriente suele compensarse con un superávit en la cuenta financiera o la de capital.

Los movimientos de reservas no suelen cambiar notablemente, por lo que normalmente las cuentas más importantes son la cuenta corriente y la de capital y financiera.


La balanza por cuenta corriente incluye principalmente el intercambio de bienes, servicios y transferencias unilaterales (como las donaciones). Es fundamental para la evolución de los tipos de cambio en el medio/largo plazo.

Los déficits en la balanza por cuenta corriente suelen producir depreciaciones de la moneda doméstica. Lo anterior se justifica principalmente en:
  • Flujos. Un déficit por cuenta corriente significa que la economía doméstica consume más bienes y servicios del extranjero de los que vende. Esto significa que muchas empresas exportadoras extranjeras tendrán moneda local y la querrán vender para intercambiarla por la propia. Lo anterior presiona a la baja a la moneda local,  y puede funcionar como mecanismo para ajustar la cuenta: en principio un moneda local más depreciada hace que los productos locales sean más atractivos en el extranjero, aumentando su demanda en el extranjero y por lo tanto las exportaciones. Además, la moneda local depreciada provoca que los precios de los productos extranjeros sean relativamente más caros y por lo tanto se importe menos. Ambos factores equilibran de nuevo la balanza. Sin embargo, la influencia de todo lo anterior sobre el tipo de cambio dependerá del tamaño del déficit (cuanto mayor, mayor la depreciación de la moneda local), de la influencia del tipo de cambio sobre exportaciones e importaciones, y sobre todo de la elasticidad de la demanda de las exportaciones e importaciones.
  • Composición de la cuenta de Capital. Un país con déficit por cuenta corriente necesita financiar este déficit a través de la cuenta de capital. Muchas veces es a través de deuda: compensa el déficit por cuenta corriente a través de los préstamos que recibe del exterior. Cuando el nivel de deuda es demasiado alto, los inversores podrían cuestionarse hasta qué punto será sostenible, comenzando a vender la deuda y provocando una depreciación de la moneda local. Por otro lado, los países con superávit por cuenta corriente lo compensan con un déficit en la cuenta de capital, que suele materializarse a través de inversiones en países con déficits por cuenta corriente. A menudo, los países con déficit por cuenta corriente invierten en sólo unas pocas divisas. Cuando deciden diversificar sus divisas extranjeras pueden provocar un notable impacto sobre las mismas.


La balanza de capital y la financiera incluyen el flujo de fondos correspondientes a la compra de activos como deuda o acciones. En el corto plazo, esta es la cuenta que más influye en la formación de los tipos de cambio, siendo uno de los determinantes en la formación de los mismos.


También es cierto que la entrada de mucho capital en un país puede ser un problema. Lo es normalmente cuando esta entrada de capitales provoca una excesiva apreciación de la economía local, burbujas de activos, aumento de la deuda del país que recibe el dinero, aumento del crédito (y del consumo basado en el mismo), etc.

Esto último suele ocurrir sobre todo en economías emergentes. En este sentido, algunas señales de alarma de una crisis en una moneda podrían ser: un deterioro notable de los términos de intercambio (evolución relativa de los precios de las exportaciones y de las importaciones de un país), un cambio notable en las reservas oficiales, tipos de interés reales excesivamente altos (para evitar fuga de capital), aumento de la inflación, señales de burbuja en mercados de acciones o inmobiliario, aumento notable del crédito privado, etc.




Tomás García-Purriños, CAIA
@tomasgarcia_p

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