Dejando atrás la resaca de las elecciones americanas y nuestro querido amigo Brexit, es bastante relevante que dos países que han estado a la vanguardia del liberalismo en el sentido estricto del término como Estados Unidos y Reino Unido hayan sido los primeros en revelarse con el status quo imperante. Lo que se desprende de lo anterior, nos viene a revelar un creciente proteccionismo que al menos intentará reducir el efecto globalización del mundo en el que vivimos. Por ejemplo, muchos analistas hablan que con la victoria de Trump la FED no se atraverá a subir tipos como ya hizo el en septiembre de 2015, basado principalmente en el contexto internacional, pero con el nuevo panorama todo hace indicar que no será así, y que durante la próxima reunión del FOMC en diciembre continuará la escala de los tipos de refrencia americanos como así demanda su economía.
Tenemos unos próximos meses cuanto menos apasionantes con el foco puesto en la Unión Europea. Comenzamos con el referéndum en Italia y proseguimos con elecciones en Austria, Francia, Alemania y Holanda. No me atrevo a fiarme mucho de las encuentas porque ya ven como nos ha ido ultimamente, pero el caldo de cultivo para dar un giro radical a la política convencional es un hecho y tarde o temprano me temo que otro país acompañara a Reino Unido como ex miembro de la Unión Europea.