2/17/2017

El otro mercado: tu propia mente

Después de acabar de leer el pasado fin de semana un sencillo e interesante libro llamado "El arte de pensar" en el que su autor Ralf Dobelli habla de los errores más cómunes de la lógica y de como sobrevaloramos nuestro propio conocimiento. El autor suizo, afirma que un suceso no se vuelve más cierto porque la gran mayoría lo considere así, y empezó a recopilar lo errores de lógica y situaciones personales a la hora de gestionar su patrimonio que más tarde haría extensivo a su vida personal. Sin duda, a la hora de hacer inversiones podemos decir que el partido se juega en dos campos, uno es el propio mercado y el otro nuestra propia cabeza. Me gustaría que este post nos hiciera reflexionar y pensar mejor a la hora de tomar decisiones haciendo mención a alguno de los sesgos cognitivos más comúnes de nuestros tiempos.










Empezemos hablando del famoso sesgo de confirmación. Básicamente consiste en buscar, interpretar o recordar información o hechos que confirmen mis creencias o hipótesis. Es un tipo de sesgo cognitivo y un error sistemático de razonamiento inductivo. A menudo la gente muestra este tipo de sesgo cuando recopila o interpreta información de forma selectiva. El efecto es más potente debido a la carga emocional y a los profundas creencias preestablecidas. Del mismo modo, tambien se tiende a interpretar hechos ambiguos para apoyar sus propias creencias. Un ejemplo clarísimo lo tenemos en los medios escritos de nuestro país. Normalmente la gente más conservadora tiende a leer el ABC o la La razón, son puntos de vista que reflejan la misma vision. Tampoco tiene muchos secretos la forma de poder evitar este tipo de sesgo. En lo que respecta a la inversión y a cualquier tipo de decisión lo más importante es poder recoger información desde diferentes perspectivas. A veces cuando tienes la convición de que un determinado valor es muy atractivo para incluirlo en tu cartera un ejercicio interesante sería ver porque el otro lado del mercado está dispuesto a vender.


Otro error significativo que cometemoscomo inversores es el efecto ancla que describe la tendencia humana a estar fuertemente influenciado por la primera informacón recibida a la hora de tomar decisiones, funcionando como un ancla. Cuando esto sucede se tiende a interpretar todo alrededor de ese "ancla". Imaginate que vamos a vender/compra un coche, el precio inicial funciona como un estándar para el resto de la negociación. El "precio ancla" es el `primer precio que vees en ralación con el bien en cuestión, en este caso el coche. Este precio tiende a hacer que tu cabeza se ciña a este precio y altere tu interpretación para el resto de la negociación. La mejor forma de evitar esto es hacer una buena labor de investigación previa. En el caso de la inversión, conocer muy bien una compañía antes de comprarla.

Otro tipo de sesgo muy común es el llamado en inglés "Choice-supportive bias", algo así como  sesgo de apoyo de elección. Este comportamiento tiende a asignar atributos positivos a la opción que he elegido. Piensa por ejemplo que estás analizando alguna de las empresas más interesantes del sector de la automoción y eliges una de ellas. Del mismo modo sucede con ciertos productos que tienes en tu lista de favoritos. Tenderás a amplificar las bondades de tu elección y minimar sus puntos débiles. Para evitar en la medida de lo posible esto, debemos hacer un ejercicio de objetividad con nosotros mismos y revisar regularmente nuestras convicciones sobre determinados productos y/o acciones/valores.

En la propia actividad inversora siempre vivimos condicionados por el sesgo de supervivencia, ya que nos centramos en las compañías que han tenido éxito  y han sobrevivido sobrevalorando las estrategias de esos supervivientes. Un ejemplo al margen del mercado. Imaginate un puesto de trabajo con 500 candidatos, no hay hueco para todos, ese puesto no siempre lo logra el mejor preparado para desempeñar esa función, ¿quizás lo podemos llamar suerte o simplemente mera estadística?.

El sesgo de disponibilidad: es un error común que se produce cuando nuestros cerebros suponen que las cosas que reciben son las más importantes y frecuentes. Yo también le llamaría, miedo. Por ejemplo, tener esa sensación de que ahora tenemos más corrupción que antes, se debe más a una mayor presión de control después de una grave crisis que ha ocasionado una creciente investigación periodística sobre estos temas. Recuerda que aquello que busques, encontrarás. Este sesgo es muy peligroso en los mercados ya que te trae a la mente los acontecimientos más recientes, por lo tanto, si has tenido una operación exitosa asociarás la siguiente a un nuevo éxito y ello te hará infraestimar ciertos riesgos o por el contrario en el lado negativo.

El sesgo de confianza: aquel que tiene éxito varias veces seguidas a menudo ocurre que su propia trayectoria cree que le va a hacer su trabajo y eso evidentemente es el primer paso para tener un tropiezo, del mismo modo en el sentido negativo. Un hecho muy común en bolsa es que llevas un período positivo basado en una estrategia y una sola mala elección puede hacer que tus éxitos anteriores se queden en nada, en muchos casos ese error se produce cuando tenemos la mayor exposición a ese determinado valor posterior a nuestro proceso de éxito. Es bastante normal pensar que las decisiones acertadas que tomamos son fruto de nuestra inteligencia y las equivocadas se deben a mala suerte. Por esto, tras varias opciones ganadoras, olvidamos que en muchos casos son más fruto de la suerte que de otra cosa, ya que en el caso de inversores particulares luchamos contra personas u organizaciones que mueven el mercado, y por tanto, nos exponemos aún más para ganar más dinero y acabámos encontrando la mayor pérdida de dinero.

La regresión a la media: este hecho nos viene a decir que si un hecho ha sido muy bueno teniendo resultados por encima de la media, la próxima vez lo hará peor, mientras que el que tuvo unos pésimos resultados, muy por debajo de  la media, la próxima vez lo hará mejor. De este hecho, se olvidan muchos inversores a la hora de buscar el mejor gestor o fondo. Estos ven que la media de la categoría de fondos es por ejemplo un 10% anual pero el fondo XY ha tenido un 40% el año pasado. Lo más probable es que la mayoría contraten el fondo XY pero como ha sido una rentabilidad excepcional es muy probable que la rentabilidad de ese fondo sea mucho menor y que esa gran rentabilidad la tuvieron otros fondos que en años precedentes fueron peores.

El sesgo de compromiso: este es un tipo de sesgo que si de verdad nos paráramos a pensar nosotros mismos nos flagelaríamos por ser un poco "tontos". Este hecho consiste en básicamente en usar una pérdida como excusa para aumentar esa pérdida. En la bolsa sucede con empresas que por algún motivo tenemos cierta simpatía, o dicho de otro modo nos provoca una sentimiento de compromiso. Esta compañía puede tener un gran futuro pero con el paso del tiempo te das cuenta que tu tesis de inversión que te hizo sobreestimar su potencial no tan bueno pero decides seguir con la posición, a pesar de que sabes que no es la mejor opción. Otro ejemplo claro, es cuando vas al cine y pagas por ver una película, a pesar de que te parece un tostón decides agunatar hasta el final porque has pagado y no te das cuentas que a parte del dinero, has perdido también tiempo.

Estos sesgos cognitivos son algunos de los más relevantes aunque evidentemente hay muchos más. Es importante ser conscientes de ellos, ya que están muy presentes en nuestra vida diaria. No intentar vencerlos nos convence de  gastar tiempo y dinero en cosas/situaciones que van en contra de nuestros objetivos a largo plazo. Ser consciente de ello es el primer paso. Pasar a la acción para intentar superarlos será lo siguiente. Como todo en esta vida es cuestión practicar y de ser muy reflexivos para que de manera inconsciente y de un modo natural pongamos lo peor de estos sesgos cognitivos en el baúl de los recuerdos.

Javier Flórez

@FlorezJav













Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario