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5/06/2016

Tratando de entender lo que funciona


Tengo que reconocer mi admiración por algunos de los grandes gestores value de nuestro país que promulgan la teoría austriaca del ciclo económico. A la vista de los resultados parece que sus bondades les están dando la razón. Echando la vista atrás, este tipo de inversores se han librado del crash de las compañías tecnológicas, no invertir en bancos ni inmobiliario y mantener optimismo a largo plazo sobre la economía china. Lo último, es algo que compartimos con algunos de los mejores en el mundo de la gestión como Az valor. Puedes ver nuestro post al respecto.La visión positiva a largo plazo de la economía china en su apuesta por las empresas de materias primas, está siendo simplemente brutal, si no echen un ojo a la rentabilidad de su fondo internacional en 2016.

Parafraseando a Charlie Munger en la última conferencia de Berkshire Hathaway en la necesidad de aprendizaje continuo: “Con 92 años me queda mucha ignorancia”, pues eso, en mi afán de conocer los entresijos sobre como funciona la teoría austriaca del ciclo trataré de resumir mi visión de lo que implica esta teoría con un ejemplo lo más real y sencillo posible.

El hombre afronta un mundo de escasez física. Es decir, no pueden atenderse todos nuestros deseos y necesidades, que son prácticamente ilimitados. Debemos producir para consumir y esto significa que debemos combinar nuestro trabajo con cualesquiera recursos dados por la naturaleza que tengamos disponibles. Como seres propiamente racionales, los hombres han llegado a reconocer muchas formas de resolver este problema, como la cooperación pacífica bajo la división del trabajo llevando a un aumento en la productividad y los derechos de propiedad privada que permiten el cálculo económico de forma que pueden compararse con sentido distintas formas de actuar.

La circunstancia que aparece aquí es que uno debe combinar de alguna manera su trabajo con recursos disponibles para producir bienes para consumo (es decir, alimento, alojamiento, etc.). Por ejemplo, puedo recoger manzanas y este proceso produce un cierto nivel de consumo. Sin embargo, si quiero tener un nivel más grande de consumo, debo crear algunos medios de aumentar mi recolección de manzanas: por ejemplo, construyendo cualquier tipo de utensilio para golpear los manzanos y una red para recogerlas al caer al suelo.

Sin embargo, salvo que estos medios los proporcione la naturaleza, debo construirlos yo mismo y esto tomará tiempo, tiempo durante el cual no puedo recoger y consumir manzanas con mi viejo método. Así que durante el tiempo en que estoy creando mi nuevo, y supuestamente más eficiente método, debo tener alguna forma de mantenerme. Esto solo puede producirse al haber ahorrado (es decir, haber dejado de consumir) una cantidad suficiente de manzanas en el pasado, para poder ahora trabajar en otras aproximaciones.

Seamos claros acerca de lo que está pasando aquí: uno no está simplemente pasando del consumo a la producción, uno está pasando de una forma de producción a otra. Uno no puede consumir nada hasta que se haya producido, así que todos los procesos de producción implican un posterior consumo. Pero la cuestión es qué debe hacerse para cambiar a unos medios de producción supuestamente más eficaces.
Evidentemente, si el segundo sistema de nueva herramienta y red, supuestamente más productivo, hubiera requerido la misma cantidad de tiempo de construcción que el método de recogida a mano, me habría dedicado a este medio desde el principio. Como adquirir la mayor productividad tiene un coste (que es el tiempo que se quita del uso de viejo método para facilitar la producción y, por tanto, el consumo) debe haber medios de pagar ese coste.


Por supuesto, no todos los procesos más largos de producción son más productivos. Un proceso al que cueste más llegar al estado final de producción solo se adoptará si es equivalentemente más productivo. En la concepción austriaca, mayores ahorros permiten la creación de proceso de producción más indirectos, es decir, procesos de producción cada vez más alejados del producto terminado. Este es el papel del ahorro y podemos preguntarnos qué determina un nivel concreto de ahorro.


La preferencia temporal es el grado en que la gente valora el consumo actual sobre el consumo futuro. La clave de la teoría austriaca del ciclo económico es que las intervenciones en el sistema monetario crea una disparidad entre preferencia temporal del consumidor y juicios empresariales respecto de esas preferencias temporales.


Volvamos al ejemplo anterior. Lo que me limita es mi nivel de preferencia temporal. Si disfruto así de tal manera el consumo actual que la idea de aumentar el consumo futuro no me convence para renunciar ahora a comer las suficientes manzanas, no dedicare recursos a construir nuevos sistemas de mejora.


Como ejemplo numérico, consideremos el caso en que la recogida a mano produzca doce manzanas al día y estoy sencillamente indispuesto  a tomar menos de diez manzanas por día.  Supongamos además que mi preferencia temporal cae de forma que estoy dispuesto a ahorrar dos manzanas diarias durante siete días .Tendré por tanto una reserva de catorce manzanas. Supongamos que trabajo una cuarta parte del día en mi nuevo método de producción de manzanas y gasto las otras tres cuartas partes en producir manzanas con la vieja técnica. El viejo método me dará nueve manzanas diarias y puedo usar una manzana de mis ahorros para atender mis actuales necesidades de consumo.


Si puedo terminar el sistema de vara y red en catorce días (el alcance de mi reserva), entonces todo está bien y puedo continuar disfrutando de los frutos de mi trabajo. Sin embargo, si me equivoco y el proceso dura más de catorce días, debo suspender temporalmente la producción (o al menos retrasarla) para financiar mi consumo actual, que, por suposición, valoro en un cierto nivel de consumo actual sobre el aumento en el consumo futuro (la esencia de la preferencia temporal). Se trata de que debe haber suficiente propiedad para mí para alargar la estructura de producción y esta propiedad solo puede provenir de (pasados) ahorros. Si mi preferencia temporal no permite que haya disponible suficiente propiedad para crear este proceso de producción, mis esfuerzos acabarían en fracaso.


Por si acaso se piensa que este ejemplo es artificial, considerad la situación en la que mis necesidades son de nueve manzanas diarias. Resultaría que puedo seguir trabajando un cuarto de día en la nueva técnica sin tener una existencia previa de manzanas, ya que el resto de los tres cuartos de día de trabajo con el antiguo método cumplirían con estas necesidades.


Sin embargo, deben advertirse dos cosas. Primero, mi preferencia temporal debe primero caer de un consumo diario de doce manzanas a nueve. Segundo, y esto es la clave, si hubiera ahorrado anteriormente, podría gastar ese mismo tiempo en crear el nuevo método, produciendo así un aumento en la producción de manzanas mucho antes. Los ahorros siguen siendo clave para este proceso de construcción de capital y los ahorros se dirigen por la preferencia temporal. De hecho, la preferencia temporal se manifiesta en los ahorros.


Este mismo proceso de utilizar los ahorros para financiar la producción actual para un consumo futuro se produce en economías más complejas. (Por supuesto, con la introducción de más de un individuo, se hace posible el reconocimiento de la mayor productividad  bajo la división del trabajo, llevando al hombre por encima del nivel de subsistencia y haciendo posible la existencia de ahorros). En cualquier momento dado, los individuos de una sociedad se dedican a la producción para alcanzar algún nivel de necesidades de consumo. Para que se entre en procesos más largos (y, por tanto, si se van a mantener, más productivos), es necesario que algunos individuos dejen de consumir en el pasado para que se pueda mantener a otros individuos y se facilite así que ensamblen esta nueva estructura, durante la cual no pueden producir (y, por tanto, no pueden consumir) bienes de consumo con los métodos de la vieja estructura.


Lo importante de la teoría austriaca del ciclo económico es que la inflación de crédito distorsiona este proceso, haciendo que parezca que existen más medios para la producción actual de los que son realmente sostenibles. Como esto es en realidad una ilusión, imprimir derechos de propiedad, (inflación), no es lo mismo que tener realmente propiedad, los esfuerzos de los empresarios por crear una estructura de producción que no reflejen preferencias temporales actuales de los consumidores (que se manifiestan en los ahorros disponibles para la compra de bienes de producción), deben acabar en fracaso.


Cualquier tipo de economía por encima de las más primitivas, por supuesto, no se dedica al trueque, sino más bien utiliza dinero como un medio de intercambio para superar el problema de la ausencia de una doble coincidencia de deseos. Sin embargo, debe destacarse que, aparte de este papel único, el dinero es en sí mismo un bien, el bien más comercializable. Es verdad que el dinero es valioso en la medida en que otros estén dispuestos a aceptarlo en los intercambios. Sin embargo, el dinero en sí mismo debe haberse originado primero como un bien que proporcione un servicio directo antes de poder convertirse en un bien que proporciona un servicio indirecto (es decir, dinero).


Como en cualquier otro intercambio, uno puede descubrir posteriormente que no gusta a nadie; por ejemplo, uno puede descubrir que el bien monetario ya no es aceptado por la sociedad. No hay nada particular acerca del dinero en este aspecto. Lo que es particular del dinero es su uso en el cálculo económico. Como todos los intercambios son, en definitiva, intercambios que afectan a la propiedad, es indispensable una unidad común para comparar esos intercambios. En concreto, la cantidad de dinero como ahorro representa una medición de la cantidad de propiedad disponible para los procesos de producción. De hecho, para siquiera mantener una estructura dada de producción hace falta alguna abstención del consumo, de tal forma que pueda conseguirse la producción dedicada al mantenimiento en lugar del consumo.


Tener efectivo (en tu cartera, en una lata en el patio, etc.) no es una forma de ahorro. Los balances de caja pueden aumentar sin que disminuyan las preferencias temporales, como pasa cuando se ahorra. Ahorrar es disminuir el gasto en bienes de consumo y aumentar el gasto en bienes de producción.


El hecho de que ahorrar implique normalmente un intermediario (es decir, un banco) para permitir que algún otro gaste en bienes de producción no cambia este hecho. El dinero es en sí mismo un bien presente; retenerlo compra una comodidad actual acerca de un futuro incierto. Prestar depósitos a la vista o derechos a bienes actuales no facilita la compra de bienes de producción.


Lo esencial acerca del dinero es que permite el cálculo económico, la comparación de ingresos anticipados por una acción con costes potenciales en una unidad común. El dinero es propiedad, y bajo un sistema monetario que hace parecer que existe más propiedad para la producción de la que existe realmente, la quiebra es inevitable.


Uno no tiene que centrarse en si los empresarios interpretan correctamente o no los tipos de interés. Los empresarios hacen juicios acerca del futuro y, por supuesto, siempre pueden cometer errores: el éxito no puede conocerse ahora. Sin embargo, los juicios serán erróneos cuando una afronta la ilusión de una mayor cantidad de ahorro respecto de la que justificarían las preferencias temporales de los consumidores. Esta es precisamente la situación establecida por el sistema bancario, como intermediarios entre ahorradores y productores o inversores, como se produce actualmente en el mundo occidental. El sistema garantiza el error, aunque por supuesto no excluye el éxito; es decir, la existencia de genuino crecimiento económico junto a malas inversiones.


Como podemos apreciar el ciclo económico de acuerdo a la teoría austriaca es un reconocimiento de que los meros deseos subjetivos no pueden hacer que exista más propiedad de la que existe realmente. Si un sistema monetario da la impresión de que las preferencias temporales de los consumidores, como proveedores de propiedad para fines de producción, son menores de lo que realmente son, entonces, la estructura de producción así ensamblada en dicho sistema es un error en sí misma. Aunque los planes parezcan viables durante la fase inicial de un auge, necesariamente revelarán ser erróneos debido a una falta de suficiente propiedad. Esto es lo esencial en la teoría austriaca del ciclo económico.

Javier Flórez

@FlorezJAv





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